Aturdidos por tanta indecisión que ofusca y espesa ideas que permanecen a la deriva, (casi como en un limbo latente en todo escenario) de forma adventicia esta indecisión tuvo como corolario el declive de la efímera oportunidad. Disipándose de poco en poco, con un carácter contemplativo y próximamente melancólico, descompusimos que tanto examinar fue, es y será inevitable pero innecesario. A simple vista el hecho de decretar algo sin ninguna indecisión, sería considerado ilógico. Pero precipitándome a toda explicación vengo a proponerlo como lo conveniente e ideal. Al no racionalizar privamos la existencia de la indecisión y al privarla suprimimos la posibilidad de su desvanecimiento.
jc
¿Por qué?
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December 27, 2011